
Luego del terremoto en Chengdu, China, los datos indican que el terremoto destruyó completamente casi 7.000 escuelas, mientras que otras 3.000 sufrieron daños de diversa gravedad. La mayoría de los alumnos de esas escuelas asiste ahora a clases en estructuras provisionales, y algunos se han mudado fuera de sus hogares para seguir asistiendo a la escuela.
El Gobierno de China ha determinado que se necesitan más materiales de enseñanza y aprendizaje, más estructuras y refugios provisionales, y más retretes e instalaciones sanitarias y de suministro de agua. También se deberían asignar recursos adicionales a las labores de preparación para las situaciones de emergencia y la capacitación de los docentes y demás personal escolar a fin de que puedan tratar de manera adecuada a los niños y niñas afectados por el terremoto y el estrés.
En Sichuan, China, por lo menos 400 niños y niñas huérfanos y otros 1.000 que quedaron separados de sus familias están alojados en escuelas y en las instalaciones de la Universidad de Sichuan en Chengdu. Pese a que el gobierno ha otorgado prioridad absoluta a la reanudación de las clases y ha autorizado a muchas escuelas a funcionar en dos turnos para poder acomodar más alumnos, un número indeterminado de niños y niñas aún no ha regresado a clases.
Por: Iván D. Rolón Nieves
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